Gregory Corso dijo una vez, “Amigos, no hay nada oscuro en esta magia”,
La magia de los cuerpos que se entregan al placer.
No hay nada oscuro en el sexo, de él nací yo y vos
Y el ejército, y el ejército de salvación.
Por eso hoy, este perverso te saluda, malcriada.
Por llenarnos el cuerpo y la boca de verbos versos de lascivia,
Animalidad y humanidad.
Por explotar en nuestras caras, y llenar nuestras lenguas de palabras
Puta y señora, que mete en nosotros lo que hemos vivido antes,
Sueños húmedos, de palabras que van y vienen por nuestras gargantas
Como algo que hemos tragado antes.
Por inflamar nuestros sentidos, acelerar la agónica carrera de la sangre
Hacia un solo punto, nuestros oídos.
Por haberle enseñado a este perverso tantas perversiones con dos poesías, por tantos juegos de tahúr en bancarrota que hemos compartido, malcriada, mí malcriada, hoy este perverso te saluda.
Mi hermana, mi musa, hoy vengo a sacarme el sombrero
(y lo que vos quieras)
(y lo que vos quieras)
Para gritarle a los vientos que las palabras mágicas de esta maga me han convertido,
Sin avisarme, de a poquito, muy suavecito, en conejo blanco, con reloj y sin chaleco,
Para correr detrás tuyo, hasta tu corte de cuerpos desnudos, tinta y papel.
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